El pistoletazo de
salida para vivir las Fallas se produce con
la Cridà, donde la alcaldesa de la ciudad
Rita Barberá y las Falleras Mayores de este
año, invitan a los valencianos a disfrutar
de las Fiestas, desde lo alto de las Torres
de Serranos.
Aunque, en realidad,
las celebraciones se van sucediendo desde
comienzos del mes de febrero: así desde el
día 4 se puede contemplar en la explanada de
Nuevo Centro la Exposición de Ninots, donde
se puede votar el ninot (plasmación irónica
representada en un muñeco) que quieren
librar de las llamas del fuego y así, formar
parte del Museo Fallero como ninot indultat
(ninot indultado).
Desde el día 1 al 19
de marzo, se suceden a las dos de la tarde,
en la plaza del Ayuntamiento, las mascletaes,
especialidad pirotécnica compuesta de una
serie de petardos masclets que van
explotando con un determinado ritmo y
finalizan con un estruendo espectacular. Y a
partir de las doce de la noche del día 15 de
marzo, día que comienza oficialmente la
plantà, se pueden contemplar todos los
monumentos falleros por las calles y
barrios.
Entre los días 17 y
18 de marzo se produce uno de los actos más
emotivos para los falleros: la tradicional
Ofrenda de flores a la Virgen de los
Desamparados, donde miles de valencianos se
unen para ofrecer flores a la "Cheperudeta",
nombre popular con el cual se conoce a esta
Virgen. Durante estos días todas las
Comisiones Falleras desfilan con los trajes
típicos y acompañados de bandas de música
hacia una reproducción enorme de la Virgen
que se sitúa frente a la Basílica. Las
falleras depositan flores que irán formando
un colorido manto multicolor para la Virgen.
La última en realizar la ofrenda será la
Fallera Mayor de Valencia.
Y el día 19 de marzo
se produce la Cremà, instante en el cual un
monumento fallero se prende fuego y se
convierte en ceniza; es el momento culmen de
la fiesta y a la vez el más triste porque
marca el final de las Fallas.